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Hasta el momento, casi un millón de personas han recibido una vacuna experimental contra el COVID-19, desarrollada por el Grupo Farmacéutico Nacional de China (Sinopharm), a través del programa de uso de emergencia del país.

China lanzó este programa en el mes de julio, el cual hasta ahora incluye tres vacunas candidatas para trabajadores esenciales y otros grupos limitados de personas, a pesar de que aún no se han completado los estudios clínicos para demostrar su seguridad y eficacia.

Liu Jingzhen, presidente de la farmacéutica, declaró que «diplomáticos y estudiantes que viajaron a más de 150 países no dieron positivo al COVID-19 después de ser vacunados».

Los antídotos de Sinopharm, utilizan virus inactivados que no pueden replicarse en células humanas para desencadenar respuestas inmunitarias, este medicamento requiere dos dosis, según datos de registro de ensayos clínicos.

Las autoridades chinas no han revelado cuándo van a comercializar sus vacunas a gran escala, sin embargo, el director del Centro de Desarrollo de Ciencia y Tecnología de la Comisión Nacional de Sanidad, Zheng Zhongwei, afirmó que el país prevé fabricar 610 millones de dosis antes de que acabe el año, y mil millones en 2021.

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