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La Copa MX es un trofeo aliciente para quien la obtenga, pero también es una copa vacía y despreciada por la mayoría de los clubes, que la ven con ojos de inferioridad y a duras penas muestran una alineación decente para sus encuentros, jugando la mayoría de veces con jóvenes debutantes.

El día de ayer comenzaron los duelos de eliminación directa dentro de la Copa MX, los clubes grandes como Cruz Azul, Pachuca y América saltaban como favoritos al terreno de juego, este último jugando en su casa en el estadio Azteca frente a su afición y ante un club de la Liga de Ascenso Juárez FC.

Una batalla con amplio favoritismo azulcrema y con mínima posibilidad de siquiera pelear para los de la frontera, sin embargo, la sorpresa fue mayúscula durante los primeros minutos, cuando Rodrigo Prieto convirtió la pena máxima adelantando a los visitantes en el marcador, mismo que siguió sin moverse hasta el medio tiempo.

No obstante, fiel a su costumbre de equipo grande, en menos de 10 minutos los capitalinos revirtieron el marcador cortesía de Cecilio Domínguez y Bruno Valdez, todo parecía bajo control en el nido americanista, hasta que los fantasmas de un obscuro pasado comenzaron a rondar el coloso de Coapa, hasta que al minuto 84 ocurrió lo impensable, Luis Carrijo anotaba el gol de la igualada extendiendo el partido hasta los penales.

Ya en instancia definitiva de los penales, con disparos excelsos ninguno de los dos equipos daba oportunidad de vestir al guardameta de héroe, hasta que llego el disparo 18, con marcador a favor de Juárez 9-8, el turno le correspondía al América que en manos de Renato Ibarra se disponía igualar el marcador, errando su disparo colocando punto final a la tanda.

Escribiendo una de las páginas más obscuras en el seno americanista, quien como flamante líder llegaba como favorito al título y ahora se marcha eliminado por un equipo quien tiene menos de la mitad de la nómina con la que cuenta el Club América.

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