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Sooronbai Jeenbekov, Presidente de Kirguistán, anunció ayer su renuncia, cediendo a las demandas de los protestantes que tomaron las calles para impugnar los resultados de las elecciones parlamentaria.

«No quiero entrar en la historia de Kirguistán como el Presidente que provocó un derramamiento de sangre al disparar contra sus conciudadanos. Por eso he dimitido», afirmó Jeenbekov, quien es el tercer mandatario expulsado del poder, desde 2005.

Los manifestantes en Biskek, festejaron la decisión, pero no está claro si eso calmará los disturbios, ya que los ciudadanos ahora exigen la disolución del Parlamento y la dimisión del Presidente del cuerpo legislativo, quien es el siguiente en el orden de sucesión.

En tanto, el recién nombrado primer ministro de Kirguistán, Sadir Zhaparov, se atribuyó la Presidencia interina del país, sin embargo, no podrá asumir el cargo oficialmente mientras el Parlamento kirguís no lo apruebe.

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