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El presidente de Filipinas amenazó con ordenar la detención de los filipinos que se nieguen a vacunarse contra el COVID-19 y les dijo que se marchen del país si no quieren cooperar con los esfuerzos para contener la pandemia.

Rodrigo Duterte, quien es conocido por sus exabruptos en público y por su dura retórica, aseguró que está exasperado con la gente que se niega a inmunizarse y que por lo tanto ayuda a propagar el coronavirus.

Un abogado de derechos humanos, Edre Olalia, expresó preocupación por la amenaza de Duterte afirmando que el presidente no puede ordenar la detención de nadie que no haya cometido claramente un delito.

Duterte y su gobierno han enfrentado críticas por una campaña de vacunación marcada por los problemas de suministro y las reticencias de la población. Tras repetidas demoras, la inmunización arrancó en marzo.

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