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El Partido Demócrata recuperó el control de la Cámara de Representantes, en lo que fue catalogado como una “derrota significativa” para el presidente Donald Trump, quien convirtió las elecciones intermedias en un referendo sobre su mandato.

Mientras que los republicanos lograron retener el control del Senado, lo que garantiza un periodo de gobierno dividido para la segunda mitad de la Presidencia de Trump, y que traería consecuencias para su agenda doméstica y para las elecciones presidenciales de 2020.

Las elecciones pusieron en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 del Senado, así como 36 gubernaturas, más de seis mil puestos de elección popular y más de 150 iniciativas de ley.

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