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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, encabezó el acto central por el 39 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista y, en su discurso, lanzó duras críticas a quienes se han manifestado contra su gobierno en los últimos meses.

Ante miles de simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el mandatario acusó de violentos a los manifestantes que exigen su renuncia y los responsabilizó de la crisis que vive el país, con alrededor de 300 personas fallecidas y más de mil heridos.

Ortega, de 72 años y líder de la revolución que triunfó en 1979, denunció que los obispos nicaragüenses forman parte de un intento de golpe de estado en su contra, pero aseguró que no lograrán su objetivo.

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