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Cientos de migrantes centroamericanos abandonaron su misión de seguir la caravana en camino a Estados Unidos luego de que el gobierno mexicano anunció que sancionarán hasta con 10 años de cárcel a quienes entren al país sin medidas sanitarias contra el COVID-19.

El día 2 de octubre, alrededor de 3 mil migrantes ingresaron ilegalmente a Guatemala, rompiendo los cercos de seguridad.

Nelson Aguilera, integrante de la caravana proveniente de Honduras, afirmó que se están regresando a su país debido a que en la frontera de Guatemala y México, el presidente dijo que las medidas que ellos acataban no eran las correctas ya que están violentando las leyes, además, comentó que la mayoría de los migrantes estaban deshidratados, lesionados y que llevaban dos días sin dormir.

El Instituto Nacional de Migración informó que se consideran sanciones de tres días y hasta tres años a quienes a pesar de estar enfermos, pongan en peligro la salud del otro, además, los castigos suben a entre cinco y diez años de prisión en Chiapas y Tabasco, estados que colindan con Guatemala, y por donde cada año miles de centroamericanos ingresan a México.

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