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Los países europeos están ampliando sus restricciones mucho más allá de la vida social, cerrando colegios, cancelando operaciones y reclutando a legiones de estudiantes de medicina, mientras las autoridades se enfrentan al rebrote de COVID-19.

La mayoría de los gobiernos levantó la cuarentena «obligatoria» durante el verano, con el fin de revivir la economía que se dirigía a recesiones y pérdidas de empleo sin precedentes por la primera ola de la pandemia, sin embargo, esto llevó a un alza creciente de casos en todo el continente.

Francia implantó un toque de queda a casi un tercio de sus 67 millones de habitantes para hacer frente a un rebrote del coronavirus, pero no se planea un nuevo confinamiento nacional, mencionó el presidente Emmanuel Macron.

Polonia está agilizando la formación de enfermeras y considerando la creación de hospitales militares de campaña, Moscú pasará a muchos estudiantes a la educación en línea e Irlanda del Norte cerrará escuelas.

En Alemania, los políticos están en pláticas para extender las vacaciones escolares de Navidad y Año Nuevo para disminuir el contagio.

A punto del inicio del invierno, se recomienda combinar la “responsabilidad individual” con la actuación política, es importante “limitar los contactos” y actuar “en función de la dinámica” de la pandemia, dijo la canciller alemana, Angela Merkel.

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