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Miguel Ángel Peña

La Ciudad de México vuelve a ser el ojo del huracán, ahora un escándalo deportivo azota la comunidad mexicana, muchos llaman falta de compromiso, otros negligencia, mientras que unas voces resuenan con no esperaban que fuera un Súper Bowl adelantado, la realidad es que la cancelación del juego de la NFL en territorio azteca, es un retroceso de eventos deportivos para el país.

El 19 de noviembre en horario estelar, estaba pactado el encuentro entre los Jefes de Kansas City y los Carneros de Los Ángeles, ambas escuadras con el mejor record de su conferencia; y para muchos aficionados o periodistas, este podría ser el Súper Tazón adelantado, y que se disputase en el estadio Azteca, seria irresistible para la afición mexicana, mientras que los estadounidenses estaban dejando ir de su territorio el duelo de la temporada.

La reunión entre los dirigentes de la NFL, con las autoridades encargadas del estadio Azteca, auguraba una mala noticia que desencadenaría en un escándalo mundial, alrededor de las 15:30 horas se anunció lo que en meses antes se sabía, el terrero del coloso de Santa Úrsula no está en óptimas condiciones de albergar la liga más lucrativa en el mundo, y con ello se perderían una derrama económica de 45 millones de dolares.

La mala candelarización en los eventos del estadio Azteca fue el principal factor que provoco esta hecatombe deportiva, el primer error fue modificar el césped del reciento, retirando el pasto natural e instalando el hibrido, con la promesa que la cancha del Azteca estaría a la altura de escenarios como el Wembley Stadium y el Santiago Bernabéu.

Aunado a estas decisiones, la mudanza del Cruz Azul a este recinto, provoco que el césped fuera utilizado cada fin de semana, y si a esto se le sumaban los duelos de la Copa MX que tanto celestes como azulcremas jugaron como locales, la cantidad de desgaste fue impresionante.

Sin embargo, la gota que derramo el vaso fue la programación de tres conciertos en el recinto de Santa Úrsula cuando faltaba poco más de un mes para la fecha pactada con la NFL, en octubre la cantante Shakira ofreció dos eventos, mientras que tan solo a doce días del juego, se realizó un concierto conmemorativo de Telehit, dejando el pasto del Azteca en condiciones deplorables; las consecuencias ya se saben y se esperan que no sean las únicas.

El convenio firmado con la NFL hasta el 2021, podría venirse abajo con la cancelación de este juego; es exagerado pensar que no era posible el juego, cuando hay casos de partidos con nevadas impresionantes o lluvias torrenciales en Estados Unidos, la verdad que como organizador todo tenía que estar impecable para un evento de tal magnitud, provocando una negligencia millonaria por parte de los organizadores.

Al momento, las pérdidas son incalculables, no solo para la Ciudad de México, sino para empresarios que invirtieron con la traída de la NFL, además quienes son los más perjudicados, son los aficionados que podrán recuperar su dinero en un par de días, pero el daño moral será irremplazable, sin calcular los gastos externos que provocaba dicha fecha.

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