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Autoridades judiciales de Estados Unidos confirmaron ayer viernes que no presentarán cargos criminales contra un oficial de policía blanco que le disparó en la espalda a Jacob Blake, un hombre negro, en un incidente que reavivó la ira contra el racismo en el país el año pasado.

El Departamento de Justicia informó en un comunicado que no presentará cargos contra el oficial ante el Departamento de Policía de Kenosha (KPD) porque no tiene pruebas suficientes ‘para demostrar que el oficial del KPD usó fuerza excesiva intencionalmente’.

El 23 de agosto de 2020, Jacob Blake recibió disparos frente a sus tres hijos, cuando la policía de la ciudad de Kenosha, Wisconsin, intentaba arrestarlo por un incidente de violencia doméstica.

El tiroteo, que le dejó a Blake una parálisis de la cintura para abajo, provocó disturbios en Kenosha y reavivó la ira por la violencia policial contra afroamericanos, tres meses después del asesinato de George Floyd a manos de un oficial de policía blanco.

En enero, las autoridades estatales de Wisconsin también se habían negado a procesar a los agentes involucrados en el tiroteo a Jacob Blake con el argumento de que él estaba armado con un cuchillo durante el arresto.

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