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Eran las 8:45 de la mañana (hora de Nueva York) del 11 de septiembre de 2001, cuando un Boeing 767 de American Airlines se estrelló entre los pisos 93 y 99 de la Torre Norte del World Trade Center, en Estados Unidos…el mundo se paralizó.

18 minutos después, un Boeing idéntico y de la misma compañía impactó entre las plantas 77 a 85 de la Torre Sur, aviones que debían cumplir el mismo trayecto (Boston – Los Ángeles), pero fueron desviados por terroristas presuntamente de Al–Qaeda, la organización islámica regida por el ex aliado de Estados Unidos en Afganistán Osama Bin Laden.

Años después, se dio a conocer que un tercer avión había impactado en la sede de las Fuerzas armadas, el legendario Pentágono.

Otra aeronave se estrelló, segun la versión oficial por acción de los pasajeros que se rebelaron, pero según analistas, la derribó un misil, avión que presuntamente se dirigía a la Casa blanca o al Capitolio.

El atentado marcó un antes y un después en la política exterior y, de acuerdo con analistas, fue la excusa para invadir Irak, Afganistan, atacar objetivos, crear Guantánamo y dictar la controvertida ley patriótica.

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